octubre 2, 2022

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Justicia Ambiental…Asamblea ONU 2022

Por Rafael Humberto Guerrero Jaimes, columnista invitado

“Es la hora de la paz. Que  los pueblos eslavos hablen entre sí, que lo hagan también las naciones del mundo. La guerra es solo una trampa, que acerca el fin de los tiempos, es la gran orgia de irracionalidad. Desde América Latina, convocamos a Ucrania y Rusia a hacer la paz. Solo en paz podremos salvar la vida en ésta nuestra tierra común. No hay paz total, sin justicia social, económica y ambiental. Estamos en guerra también con el planeta. Si no hay paz con el planeta, no habrá paz entre las naciones. Sin justicia no hay paz social.”-Gustavo Francisco Petro Urrego, Presidente de Colombia.

Referente a la crisis biosférica del Planeta Azul, se dieron formidables discursos en el marco de la Asamblea 77-2022 de la Organización Mundial de las Naciones Unidas. El primero de Antonio Guterrez su Secretario General, matizado de indicadores de alerta roja y el segundo de Gustavo Petro, pleno de romance y praxis, con certezas de verdad, razón y justicia ambiental. Miremos algunos apartes relevantes…

Antonio Guterrez: “…Hay otra batalla a la que debemos poner fin: nuestra guerra suicida contra la naturaleza. La crisis climática es el problema que define nuestra época y debe ser la prioridad de todos los gobiernos y organizaciones multilaterales. Y sin embargo, la acción climática está siendo relegada a un segundo plano, a pesar del abrumador apoyo de la opinión pública de todo el mundo.

Las emisiones mundiales de gases efecto invernadero deben reducirse en un 45 % de aquí a 2030 a fin de que haya alguna esperanza de alcanzar el cero neto de emisiones para 2050. Y sin embargo las emisiones están aumentando a niveles insólitos y llevan camino a crecer un 14 % en ésta década. Estamos abocados a un desastre climático…Entretanto, la industria de los combustibles fósiles está disfrutando de cientos de miles de millones de dólares en subvenciones y beneficios extraordinarios, mientras menguan los presupuestos de los hogares y nuestro planeta se quema. Nuestro mundo tiene dependencia de los combustibles fósiles. Ha llegado el momento de intervenir. Por supuesto, los combustibles fósiles no se pueden suprimir de la noche a la mañana. Quienes contaminan pagan. Exhorto a todas las economías desarrolladas a gravar los beneficios extraordinarios de las empresas de combustibles fósiles. Estos fondos deberían reorientarse en dos direcciones: hacia los países que sufren pérdidas y daños causados por la crisis climática, y hacia personas que pasan dificultades por el aumento de los precios de los alimentos y la energía…»

 En otra oportunidad-En Cumbre mundial ambiental Glasgow-2021-, el propio Guterrez expresó que estamos llegando al punto de no retorno y en un alerta roja, lanzo su SOS: O nos unimos o nos extinguimos como humanidad. Muy grave…

Es a todas luces evidente: la sobre-concentración de GEI y con ella el sobrecalentamiento global y las afectaciones inminentes de desastres planetarios por cambio climático, están potencializando al máximo la cara iracunda del dios romano Jano. Urge entonces, el rito de potencializar también su rostro sonriente, con medidas estructurales y políticas mundiales; tales como: reducir las energías fósiles y acudir, sin demora, a las energías alternativas y generar sinergia en compromisos reales de todas las naciones del mundo para mitigar el delta de sobrecalentamiento biosférico con la reducción de emisiones de carbono y metano y con las medidas intensificadas de protección de selvas y bosques por todo el Planeta Azul, en particular nuestras selvas tropicales tipo Amazonía, Orinoquia, selvas del litoral Pacífico y afines.

Solo para recordar, que en la historia de la humanidad, hemos ya estado en la cornisa de los puntos de no retorno, como especie humana. Primero hace un millón de años, cuando tal vez, nuestro Australopithecus, descendiente del Ramapithecus, bajo de los árboles, alargo sus manos-con lanzas-, controló el fuego y pudo domar su medio agreste, con cambios climáticos e inmensos depredadores, tipo tigre dientes de sable y sobrevivió como especie. Un segundo reto, hace unos 12 mil años, en la última glaciación, cuando su primo hermano el Homo Neandenthalensis se extinguió, nuestro Homo Sapiens Sapiens venció el frio y la falta de alimentos, superó su reto contemporáneo y también sobrevivió. Ahora, la especie humana tiene dos retos simultáneos, que generan muy alto riesgo de extinción: el manejo de la energía nuclear y las afectaciones planetarias por cambio climático.

Aquí, cobra especial vigencia el mensaje, pleno de angustia de Guterrez: nó a las guerras, nó a las emisiones de carbono y a las energías por combustibles fósiles. Si no generamos sinergia y compromisos de fondo, simplemente nos extinguimos como especie humana.

 

 

 

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