julio 2, 2022

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Un hombre ejemplar…Luis Carlos Galán Sarmiento

Por: Ing Civil, Rafael Humberto Guerrero Jaimes, columnista invitado

PD-Del Nuevo Liberalismo a la Colombia Humana

Luis Carlos Galán Sarmiento, Manuel Murillo Toro, Jorge Eliecer Gaitán Ayala, Alfonso López Pumarejo y Rafael Uribe Uribe, sin duda alguna, conforman el quinteto de “Los grandes liberales” de nuestra vida republicana.

Manuel Murillo Toro con su “Olimpo Radical”; Rafael Uribe Uribe con su orientación conceptual “Tenemos que ir a abrevar a las fuentes del socialismo”; Alfonso López Pumarejo, con su “Revolución en Marcha”; Jorge Elicer Gaitán, con su mensaje “Yo vengo de un gran país, donde el pueblo es superior a su dirigencia”  trazaron un camino de igualdad entre los colombianos. Luis Carlos Galán, cuando tomó toda la angustia de la clase media colombiana, y se propuso cambiar la dirigencia del país con un relevo generacional, orientado hacia la lucha frontal contra la mediocridad, la corrupción, el narco tráfico y la miseria”, llevaba consigo el impulso incontenible de un cambio radical, interpretado en su genial consigna “Por Colombia, siempre adelante, ni un paso atrás, y lo que fuese menester sea”.

Y así sucedió. Solo su muerte paró en seco su ilusión, y con ella la de millones de buenos colombianos. Galán también soñaba. Retroalimentaba a diario la utopía. Quería una nueva Colombia, con base en los principios de un Nuevo Liberalismo. Con el poder de los técnicos, de los emergentes sanos, de la reversa intelectual, trabajadora y pensante del país.  Soñaba con una clase medía con mejor calidad de vida, con unos campos sin violencia y productivos, con una educación de avanzada y con cobertura total, para amortiguar la estaticidad y sumisión del hombre promedio, en la certeza de que ésta era el caldo de cultivo donde se prohijaba la corrupción y el narcotráfico, con la inmediata afectación de una miseria integral, social, económica y funcional en todos los niveles del colectivo nacional.

“La fuerza del pueblo está en la conciencia de sus derechos. En la conciencia de sus deberes. En la compresión de que Colombia está iniciando otra época histórica, y que para que en verdad haya un salto cualitativo en la interpretación del país, en el conocimiento de sus realidades y posibilidades, todo colombiano tiene una tarea por cumplir. Al más modesto de nuestros compatriotas, lo necesitamos en ésta hora de cambio”. Galán se había dado cuenta del cambio del escenario integral del país. Veía con profunda preocupación, como las fuerzas oscuras y perversas del narco tráfico en yunta malvada con la violencia y la política, estaba permeando, y de manera, la estructura del sistema institucional y privado de Colombia.

Por esa razón, su voz de alerta temprana, para despertar la conciencia colectiva del Colombia, y con ella la participación de todos, en clara sinergia para afrontar con algunas probabilidades de éxito ese reto de su generación, esos “tiempos de violencia, corrupción y barbarie”, que el aguerrido santandereano vislumbraba con mirada de afán premonitorio.

Era Luis Carlos Galán, un conductor luminoso político y espiritual de Colombia. También fue un hombre signado por las dificultades, por los obstáculos en su camino. Es normal, cuando se predica y se practica un cambio. Pago un precio muy alto por su osadía radical, por querer borrar de un plumazo la vieja escuela política de las prebendas y de las componendas. Nos enseñó Galán, que si era posible hacer política, con el simple y elemental ejercicio de las ideas. Formó su propia escuela de libre pensadores, de gente sana, despertó a la clase media colombiana y murió en su intento por plasmar su cambio.

Confieso que no forme parte del Nuevo Liberalismo, pero cada año que pasa, con más ponderación, he aprendido a valorar toda la dimensión política, la calidad de estadista y el contenido humano, de éste hombre ejemplar, íntegro, transparente y radical. Tengo la absoluta certeza, que Luis Carlos Galán Sarmiento, de haber sobre vivido, hubiera orientado al país hacia unos mejores y participativos horizontes. Era la única persona, que hubiese podido enderezar el rumbo del país en los próximos pasados y presentes tiempos de tormenta. Pasaron ya veinticinco años de su magnicidio, y como lo extrañamos aun los colombianos…

PD…Hace catorce años escribí el presente artículo para “La Opinión-Cúcuta”, y hoy lo reitero para @Asiescucuta.com…El escenario nacional presente es idéntico. Las mismas contraculturas: violencia, narcotráfico y corrupción; sumisión de los buenos e indiferencia de los áulicos del establecimiento neoliberal.

El próximo 19 de junio, como en la antigua canción de Fausto-“Entre el puñal y la rosa, tendrás que escoger”-el pueblo colombiano tendrá que escoger: El Puñal de una ultraderecha perversa, en yunta malévola con un neonazi, misógino y paranoico empresario antediluviano o La Rosa del cambio sustentable, que representa el estadista Petro y Francia, la luz del pueblo…Que Dios ilumine al constituyente primario…

 

 

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