julio 2, 2022

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Colombia: ¿boto el voto?

José Osvaldo Casique Ayala, Abogado y Licdo. en Educación mención Cs. Sociales, Magíster en Matrimonio y Familia, Especialista en Derecho Procesal Civil y Especialista en Derecho ProcesalProfesor universitario de Pregrado y Postgrado

La palabra boto, según el Diccionario de la Real Academia Española, tiene diferentes significados, esta vez nos vamos a quedar solo con esta: “Arrojar, tirar, echar fuera a alguien o algo”.

Ahora bien, a continuación, doy dos significados de la palabra voto, según la RAE: “Expresión pública o secreta de una preferencia ante una opción” u “Gesto, papeleta u otro objeto con que se expresa una preferencia ante una opción”.

Dilucidado el significado de ambas expresiones, lo cual es necesario, por lo trascendente del momento histórico que vive Colombia, ante la inminencia de las elecciones presidenciales a celebrarse el próximo 29 de mayo del 2022, lo cual no solo es el acto de ir a votar por la persona que sea del agrado del elector, por las cualidades y méritos que sean propios del candidato, no se trata de a quien le hicieron las mejores tomas fotográficas para la campaña electoral, si cambiaron su look, si se tomó tal o cual foto con los pastores o sacerdotes de cualquier religión, quien tiene el mejor discurso populista – generalmente, para engañar al pueblo, ofrecen “villas y castillos” – salen abrazados para el video o foto de campaña, con el anciano, el niño, el méndigo o el discapacitado – acá parece jugarse el todo por el todo, no cuentan los escrúpulos.

En esta oportunidad, Colombia le estará apostando ese día a su destino inmediato – en un mundo saturado de problemas de diferente índole -. No solo estará eligiendo un presidente y un vicepresidente, el primero mencionado será quien dirija los destinos del país como Jefe de Estado, también se estará eligiendo entre institucionalidad democrática, es decir respetando los logros dentro de la democracia y lo que debe ser la necesaria y obligatoria colaboración entre las diferentes ramas del poder público – legislativa, ejecutiva y judicial – y otros órganos autónomos.

O un sistema oprobioso, dañino, indigno e inhumano como el representado por el candidato de la llamada izquierda o revolucionario, hagamos un paréntesis acá para significar la palabra revolución, según la Real Academia Española: “Acción y efecto de revolver o revolverse”, “Cambio profundo, generalmente violento, en las estructuras políticas y socioeconómicas de una comunidad nacional”, “Levantamiento o sublevación popular” “Cambio rápido y profundo en cualquier cosa”.

Ahora, ya sabemos a que atenernos, no vale decir después, me equivoqué, no sabía, yo creía o me engañaron. Solo, basta, mirar a países vecinos y conocidos, Venezuela en Sudamérica – país hermano – a quien hemos visto sufrir, la peor de las forma de gobierno en la era republicana, desde que se eligió a Hugo Rafael Chávez Frías a través del sufragio o voto, hasta quien actualmente detenta el régimen, Nicolas Maduro Moros, elegido por aquel para sucederlo en el poder, antes de morir; este sistema nefasto, inmisericorde, violador de los derechos humanos de un gran país llamado Venezuela, que durante aproximadamente los últimos 23 años, ha visto como les roban las elecciones, como acribillan a su gloriosa juventud en la calle cuando pacíficamente reclaman sus derechos, o la cárcel que espera a quien disienta del régimen, no importa para ellos la emigración de una gran parte de su población, aproximadamente siete (7) millones de personas, sin rumbo fijo por el mundo, cargando a su espalda un vergonzoso morral tricolor, dado por el régimen, donde no caben las esperanzas, porque no las hay. Los venezolanos, huyen de su país – son un pueblo, que antes de la llegada del llamado socialismo del siglo XXI, representado por Hugo Rafael Chávez y sus secuaces, nunca emigró – ahora lo hacen, porque tienen hambre, no porque les guste enseñar al mundo sus miserias o separar a los miembros de sus familias en la posible búsqueda de un futuro mejor. Siendo Venezuela, una de las naciones más ricas en recursos naturales.

Jamás volvió a darse en Venezuela unas elecciones libres. Allá existe un régimen de terror, donde nada funciona; se destruyó todo para no construir nada. ¿Esto quiere Colombia?

Así mismo, Nicaragua, en centro América, con otro dictador llamado Daniel Ortega, por solo mencionar dos países de América, que creyeron en ideologías decrépitas, llámese comunismo, socialismo o socialismo del siglo XXI. Son solo tiranos, que una vez toman el poder a través de elecciones libres, se perpetúan en el mismo para siempre.

Ahora bien, en Colombia, tenemos variedad de candidatos – de diferentes ideologías -, he ahí una de las garantías de los sistemas democráticos; todos, hasta los que se oponen al mismo Estado que les garantiza el derecho a ser elegidos, tienen la posibilidad de participar en las elecciones, en democracia, no importa el pasado de estos actores políticos – pueden haber empuñado las armas contra el Estado, que ahora les permite ser candidatos, – pues, quien asume la responsabilidad de elegir es el pueblo -, entonces, será de exclusiva responsabilidad de los electores, el destino que quieran, no solo para ellos, sino para sus hijos y generaciones por venir.

Con todas sus carencias, la democracia, por ser una de las formas de expresión de la libertad, es perfectible.

Por eso hermano colombiano, te invito a no botar tu voto, elige al mejor, al que dicte tu conciencia. Pero, por favor, por tus hijos, por tu pareja, por tus padres y patria: no botes tu voto.

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