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El parapeto de la JEP

Thursday, 10 January 2019 00:00 Written by

Por: Juan David Escobar Cubides, columnista invitado

La Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), un organismo propuesto por los terroristas de las Farc e instituido por un conjunto de magistrados mayoritariamente adepto al gobierno anterior, así como a posturas afines a la izquierda recalcitrante, está, como se esperaba, padeciendo innumerables cuestionamientos.

En tanto los magistrados de ese bodrio- fanáticos a la izquierda de pupitre- desatiendan el clamor de las víctimas y del pueblo colombiano, y, no nos cuenten detalladamente que ha sucedido con los niños raptados, con las mujeres violadas- masacradas y,  con las caletas y rutas del narcotráfico, resultará imposible pensar en el denominado “posconflicto”, pues hasta ahora no ha habido verdad, justicia, ni mucho menos, reparación. Contrario sensu, padecemos una proporción reducida de criminales impunes, disfrutando ilegítimamente en el Congreso Nacional de las mieles del poder. ¡Qué desvergüenza!

Se burlan de sus víctimas, ignoran sus peticiones, y marcan su indiferencia pisoteando el deber moral de responder a la verdad, el cual les asiste por su despreciable calidad de verdugos. Y así han procedido los cabecillas de Farc incrustados desde el 2018 en el Congreso. Lo cuestionable es que la JEP no hace absolutamente nada porque, dicho tribunal, inmerso en la parcialidad, se ha preocupado más por igualar a las víctimas con los victimarios que, en lograr una verdadera reparación, propia de una paz estable y duradera.

Siendo ello grave, tanto más nos hemos enterado de la nómina paralela que padece ese pseudo tribunal. Ahora resulta que, en 2019, serán gastados $43.000 millones en supernumerarios y funcionarios temporales para ese adefesio. Lo que nos demuestra que además de ser un tribunal parcializado y diseñado por la izquierda, también se convertirá en la bicoca de muchos para enriquecer sus bolsillos. ¿Con tanto billete qué funcionario temporal se negará a integrar la JEP? ¿Qué les va a importar hacer un buen trabajo, si su prioridad será mejorar su condición económica? Pareciera inminente la afectación a las víctimas. ¡Qué dolor!

Como si fuera poco, el Congreso de la República le aprobó la “módica” suma de 292.000 mil millones a la JEP dizque para su “funcionamiento” en 2019. Lo que nos obliga a preguntarnos: ¿Por qué y para qué esa suma tan exorbitante? ¿Dónde están los estudios previos que establezcan que dicho presupuesto es una camisa de fuerza para su funcionamiento? ¿Si será necesaria esa cantidad tan abrupta de dinero? ¿Por qué no 150.000 mil millones, o menos, en vez de 292.000 mil millones de pesos?  

Dejamos estos interrogantes para ver si en algún momento, alguien probo y diligente se atreve a respondernos. Pero, que no nos quepa la menor duda: La JEP actual es un esperpento. ¡Requiere una modificación urgente!

@JuanDaEscobarC

Crisis de gobernabilidad

Friday, 14 December 2018 00:00 Written by

Por: Juan David Escobar Cubides, columnista invitado

El gobierno Duque recibió hace cuatro meses un país descuadernado con infinidad de problemas sustanciales y estructurales. Las expectativas en los primeros meses fueron positivas para el conglomerado nacional, toda vez que los sectores socioeconómicos y los ciudadanos colombianos en un acto de buena fe y de confianza legítima, le proporcionaron una senda aprobación al presidente de la república, pues creyeron en él y se sintieron representados.   

Empero, todo comenzó a desvanecerse cuando se anunciaron medidas impopulares despreciadas con ahínco por la población, como, por ejemplo, la mal denominada ‘ley de financiamiento’ o comúnmente conocida ‘reforma tributaria’, la improvisación ministerial, la contradicción con el partido de gobierno, y los constantes enfrentamientos con una oposición agresiva, que únicamente se ha preocupado desde el 07 de agosto por desestabilizar lo propuesto.  

Luego, para referirnos a cada punto, debemos manifestar lo siguiente…

Primero, frente a la ley de financiamiento, no hubo pedagogía ni comunicación asertiva con los ciudadanos sobre la necesidad inexorable de tramitar la misma. El ministro de hacienda, Carrasquilla, asumió desde el inicio un comportamiento imprudente, al manifestar opiniones desviadas que carecían de una previa explicación, tales como afirmar que el salario mínimo era muy alto y que subiría impuestos para disminuirle la carga tributaria a los empresarios.

Craso error el del ministro: en primer término, no podía expresarse así frente a los ciudadanos de a pie, pues estos inmediatamente comprendieron un abuso dado que sintieron expuestos sus bolsillos. Y bien sabemos que no hay situación que le duela más a un colombiano como que le toquen su patrimonio. En segundo término, fue un exabrupto considerar elevado el salario mínimo vigente, pues los ciudadanos asumieron dicha afirmación como una degradante afrenta institucional. En tercer término, no les explicaron con rigor a  los colombianos los efectos de tramitar una reforma fiscal, por ende, cada cual entendió lo que quiso. Desafortunadamente, el efecto fue funesto porque, comprendieron todo lo negativo; ni un solo aspecto positivo. He ahí el problema.

Segundo, ha relucido abruptamente la improvisación de algunos ministros que, por ser técnicos mas no políticos, desconocen el mero funcionamiento del Congreso y las relaciones con los congresistas, lo que les ha dificultado llevar una relación en sintonía. Es cierto que los gobiernos deben ser integrados por ministros académicos, pero no es menos cierto que también hay que incluir a los políticos, pues hay aspectos del simple funcionamiento orgánico que no pueden desconocerse.

Tercero, hemos observado como el partido de gobierno, Centro Democrático, difiere sin piedad en aspectos trascendentales con el mandatario que ellos mismos ayudaron a elegir. Algunas veces pareciera que no les gustara Duque, lo cual ha causado zozobra dentro de los electores, dado que el conducto regular es encontrar plena coherencia.

Además, hemos comprobado como algunos congresistas se quejan por la falta de representatividad y otros tantos por la carencia de mermelada. Existen quienes todavía no se acostumbran a la escasez de contratos y cupos indicativos. Lo cual  ha contribuido también con la poca gobernabilidad del presidente. Finalmente, no podemos ignorar la férrea oposición de algunos políticos que se han dado a la tarea de atacar con virulencia cualquier propuesta del gobierno, no obstante, siendo positiva. Razones de peso para padecer una rimbombante crisis de gobernabilidad e impopularidad.

¡En buena hora, estamos a tiempo de mejorar!       

      

Ética política

Thursday, 20 December 2018 00:00 Written by

Por: Juan David Escobar Cubides, columnista invitado

Cuando hablamos de ética comprendemos un conjunto de actos, comportamientos y patrones sociales encaminados a la transparencia, honradez y rectitud de todos los ciudadanos, resaltando allí la capacidad de discernimiento (entre lo bueno y lo malo) y su relación con la moral y las buenas costumbres. Y por política podemos asumir varias concepciones, pero la que nos viene al caso es la asignada en la visión Aristotélica: la política es el arte de gobernar los pueblos para preservar el orden, la credibilidad y la estabilidad.

Luego, si hacemos una fusión de ambos conceptos podemos observar que la ética política- o ésta dentro de la ética- es tan primordial como urgente, sobre todo para un país como el nuestro, dado que acá parte importante de los políticos obra con observancia de cualquier disciplina, menos de la ética (existen honrosas excepciones). Y es esto lo inquietante porque, quienes asumen cargos públicos de responsabilidad para este país, deben  estar ciento por ciento apegados a los parámetros éticos y morales; ese es el deber ser. Sin embargo, pareciera un sarcasmo de mal gusto hablar en Colombia de ética y de política a su vez, pues hay quienes consideran ambas incompatibles. Y no es para menos. ¡Ese es el problema!

Acá, para nuestro infortunio, no hay transparencia ni rectitud, mucho menos honestidad en el 80% de servidores públicos colombianos. Todavía reina la trampa, el chanchullo, el ardid, y la voltereta. La mayoría se inclina por lo fácil; sin ningún esfuerzo, sin méritos ni merecimientos. Y así obtienen a como dé lugar lo que les place, verbigracia, un puestico en alguna entidad administrativa o un contrato adjudicado a dedo por su amiguito de la administración, careciendo incluso de las aptitudes y cualidades para desempeñar la función. Es por esto, por lo que los asuntos públicos se han convertido en un aliciente de ilegalidad, pero lo más grave es que se ha llegado al exabrupto de considerar idóneo al que incurre en ello. Para muchos es normal el que compra y vende fallos judiciales, el que saquea el dinero de las regiones, el que mueve fichas burocráticas para pagar favores electoreros, y el que se inventa obras innecesarias para robar a través de repugnantes sobrecostos.

Y traigo esto a colación porque, el lunes pasado observamos a tres ciudadanos tomando café en algún parque en el que jocosamente, uno le decía a otro algo que nos llamó la atención: “Hermano, para la política los tramposos”. Por lo que dimensioné de inmediato un nivel de resignación mayúsculo en el sentir popular, ya que considera como pillos y bandidos a la clase política colombiana. Algunas veces la cuestión no es de cultura, sino de repudio e incredulidad. ¡Jodida la cosa!

Por ello, es indispensable que los ciudadanos de bien nos interesemos en lo público, participando activamente con grupos alternativos en las contiendas electorales municipales, regionales y nacionales. Esa es la única vía para recuperar la confianza, mutar esa triste concepción y reconocer con la frente en alto una verdadera ética política. De lo contrario, seguiremos padeciendo comentarios como el del señor del café, que, aunque doloroso, tiene motivos de sobra para manifestarlo. ¡Es hora de trabajar por el cambio!   

@JuanDaEscobarC

La mala hora del farsante Petro

Thursday, 06 December 2018 00:00 Written by

Por: Juan David Escobar Cubides, columnista invitado

El incendiario senador y ex- candidato presidencial, Gustavo Petro, está padeciendo el rigor de la desolación y del linchamiento social. Posar hasta hace unos días de atalaya moral, dueño de la integridad y la transparencia, para luego encontrarse inmerso en la picota pública por unos fajos de dinero es, de lejos, una situación abrumadora. De la misma manera que lo es, padecer una sanción fiscal de miles de millones y un fallo ad- portas de un alto tribunal, que seguramente lo sepultará con cualquier aspiración política, verbigracia, su malhadada meta presidencial.

Y es que se trata de una fatídica pesadilla para el líder de la ‘Colombia humana’ puesto que ni levantando a candela a un país entero, como acostumbra, podría retroceder y ocultar semejante oprobio. Quiera o no tiene el Cristo a sus espaldas al tratarse de cuestionamientos innegables basados en hechos meramente objetivos.

Primero, la sanción de la Contraloría Distrital de Bogotá, por ocasionar un detrimento económico al distrito capital disminuyendo irresponsablemente el costo del servicio de Transmilenio. Segundo, por recibir un dinero posiblemente no declarado ante la ley, bien sea a título de donación o préstamo, proveniente según Petro del cuestionado arquitecto Simón Vélez y según la versión de un abogado penalista del mafioso alias ‘El Loco’ Barrera. El arquitecto manifiesta no haberle prestado nada, y el abogado adujo sólidos elementos fácticos y jurídicos para interponer su denuncia.

¿A quién creerle?

Pero como fuere no deja de ser inadmisible ver a un alto servidor del Estado,  dizque alternativo por su rectitud, metiendo ocho gruesos fajos de billetes en una tula de plástico, mientras sonríe en medio de la clandestinidad como un bribón desmesurado. Allí sin duda alguna, debe haber algún torcido. Y tan es así que la investigación del abogado De La Espriella arrojó serias hipótesis de la ilegalidad rampante, dado que muy probablemente se trataba de un vídeo del año 2009 y no del 2005.

De manera que, si así lo fuere, no ha prescrito todavía la acción penal y de encontrarse una conducta ilícita el ex- guerrillero podría ser procesado. No obstante, más allá de todo esto, lo curioso es que Petro, que tanto se ufanaba de su honestidad, haya incurrido posiblemente en la misma práctica de los politiqueros tradicionales, pues se creía diferente, pero ha dejado de manifiesto ser un infame truhan.

Además,  su farsa ha quedado en evidencia, hasta el punto de presenciar enormes incoherencias y contradicciones en sus recientes declaraciones, pues en su último pronunciamiento sostuvo afirmaciones tan absurdas como que: el cuestionado arquitecto Simón Vélez guardaba su plata en tarros de la cocina; un supuesto Hacker tomó el video; que alguien quería extorsionarlo por trabajo; y que un amigo le consiguió el dinero. Pero lo más infame de todo: que él sabía que lo estaban grabando, pero prefirió guardar silencio para obtener dizque un registro. ¡Habrase visto semejante mentira. Tras de populista, es un culebrero enredador. ¡Que no nos crean tan pendejos!  

Ahora bien, consideramos que por respeto al debido proceso es menester que se adelanten las investigaciones correspondientes sin prejuzgar. Sin embargo, a título personal estamos convencidos de una retorcida conducta que merece toda la atención. Claro está, sin descuidar otros asuntos claves como Odebrecht.

Entretanto, qué bueno fuera preguntarle a Claudia López, a Jorge Robledo y a Daniel Quintero, candidato a la Alcaldía de Medellín, que posición objetiva les merece el particular. Hasta ahora han guardado silencio y ello no es espontáneo. Están con el rabo entre las patas y no tienen argumentos para defender a su homónimo. ¡Sean serios, farsantes!  

Luego, sin más ni más: Qué señora empelotada le han pegado al populismo, ya vemos que son lobos disfrazados de ovejitas. Como decían las abuelitas: ¡Primero cae un mentiroso que un cojo!   

@JuanDaEscobarC

  

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Políticas fiscales

Friday, 30 November 2018 00:00 Written by

Por: Juan David Escobar Cubides, columnista invitado

La política fiscal es una disciplina de la política económica que se encarga de estudiar la regulación del gasto público, esto es, el ingreso y el egreso de un Estado según su presupuesto. Pero, para hablar de política fiscal primero debemos dar una breve concepción sobre qué es una política económica. Y por política económica comprendemos un conjunto de medidas, acciones y decisiones administrativas, que asume cada gobierno dentro de un ámbito específico de la economía. Es así como comprendemos que las políticas fiscales están íntimamente ligadas con la política económica que traza un Estado determinado, de tal manera que no son excluyentes entre sí. Luego, las políticas fiscales se dividen en dos: política fiscal expansiva y política fiscal contractiva. Ambas tienen sus pormenores.

La política fiscal expansiva propende por un aumento del gasto público y una disminución en los impuestos o una combinación de ambas. Lo cual puede ser negativo porque un Estado que se limita a gastar sin generar un equilibrio proporcionado con el recaudo, incurre fácilmente en la quiebra. Cuando se gasta irresponsablemente y no se reciben ganancias, el resultado se traduce en un derroche desmesurado. Además, ello también puede generar una mayor inflación que, golpea nocivamente a los ciudadanos. Por otra parte, no es factible garantizar los derechos sociales indispensables en cualquier país careciendo de un ingreso público apropiado, dado que desde la lógica económica la educación, la salud y la vivienda no pueden ser en su totalidad gratuitas; ni en los países con mayor desarrollo económico. 

La política fiscal contractiva es la antítesis de la anterior, de tal manera que  propende por una disminución del gasto público y un alza en los impuestos. Lo cual también es negativo, pero en dimensiones mayúsculas porque, el Estado no puede ni debe asfixiar a los ciudadanos con una carga tributaria encumbrada. No es proporcional que se disminuya el gasto público para subir impuestos a los empresarios, a la clase media, y, a los menos favorecidos. Esto sencillamente paraliza la calidad de vida, el emprendimiento, la rentabilidad y productividad de las empresas, la libre inversión y la generación de empleo, toda vez que se trata de una medida que golpea fuertemente a todos los sectores sociales de un Estado.

Ahora bien, para el desarrollo armónico de cualquier país creemos que no es conveniente aplicar una política u otra (expansiva o contractiva) exclusivamente, pues observamos que ambas son nocivas para la democracia. No obstante, es factible echar mano de ambas de manera conjunta, en la medida en que puedan confluir con los aspectos netamente positivos.

¿Y esto cómo lo logramos? Primero, debe generarse un equilibrio racional entre el gasto público y los impuestos, donde los recursos gastados se correspondan con lo que se ha recaudado. Segundo, debe ponderarse la prioridad de los derechos, donde se asignen mayores recursos para programas sociales de mayor relevancia en la sociedad. Si así ejecutaran cualquier política fiscal, el progreso económico de todos los países fuera vigoroso.    

@JuanDaEscobarC

El maldito conformismo

Tuesday, 27 November 2018 00:00 Written by

Por Rafael Humberto Guerrero Jaimes, columnista invitado

 "…En todas partes la sociedad conspira contra la naturaleza de cada uno de sus miembros. Es una sociedad comercial, cuyos miembros para asegurarse mejor el pan, acuerdan sacrificar la libertad y la cultura del consumidor. La virtud más apreciada es el conformismo. La confianza en uno mismo es lo que más aborrece…Al final nada es más sagrado que la integridad de tu propia mente”- Ralph Waldo Emersòn.

Para el poeta y filósofo norteamericano la sociedad exige conformismo a compensación de la libertad personal. Allí o encuadras o te tornas paria. Grave asunto…pero la respuesta, la voz contestataria está en la sacralidad de la propia mente. Y sin embargo…

…Sin embargo, en Colombia tenemos de un fiel reflejo del pensamiento de Emersòn, con esa fatal contracultura de Sumisión, que fortalecida por el fanatismo y la ignorancia de la inmensa mayoría de los hombres vestidos de gris, inducen un conformismo a todas luces manifiesto.

¡Mande Patrón!... ¿Se terminaron las voces contestatarias? ¿Callaron ya todos los cantores? ¿Qué pasa Colombia?

Nos suben la canasta familiar, nos gravan las casas usadas con IVA, nos quitan el presupuesto para la educación pública, asistimos impávidos al festival de los corruptos y todos callamos.

Por ¿Miedo? ¿Conformismo? ¿Sumisión? Recordemos aquello de “Bienaventurados los mansos de corazón…” Claro todos ellos serán castrados de pie, sin manear, en silencio, sin protestas. “Bueno es cilantro, pero no tanto”. Y no hablo de subversión o de violencia. No. La vía es la paz, pero una paz sustentable. Si hablo de un despertar de conciencia, de un renacer del “Pepe Grillo” del subconsciente del pueblo, de unas nuevas voces pacíficas contestatarias que sobresalgan del aguante mediocre de la clase media y de la población vulnerable del país.

Ya lo dice mi amigo poeta y fabulista Don Grim, cuando se refiere a la fábula de Samaniego de “La Zorra y las Uvas”, manifiesta: “…No puedo en mi condición de fabulista, admitir que es verde lo morado-Zorra-No están verdes las uvas, están moradas, están que las chupas y las muerdes, pero te dio daltonismo el maldito conformismo…”.

Es verdad Don Grim, en Colombia nos dio daltonismo el maldito conformismo. Y “Cuando calla el cantor, calla la vida”. No podemos entrar a la oscuridad de la noche, mirando por la ventana, con los brazos cruzados, solo observando como con un Neoliberalismo salvaje los Dueños del país depredan y destrozan la esperanza de las presentes y nuevas generaciones.

¿Qué hacer? No quiero confundir la protesta con la violencia o la subversión. No. Reitero la respuesta es la paz, solo quiero como millones de colombianos, que despierten voces pacíficas contestatarias, que despierte la conciencia social del país y que a fuerza de sobrecarga se pueda cambiar poco a poco esa contracultura de Sumisión por un renacer prudente y ponderado hacia el bien del colectivo social, ahora por lo menos para marcar con la ignominia a los corruptos de turno. Amanecerá y veremos y quiera Dios sin daltonismo…

¿Sondeos contradictorios?

Thursday, 22 November 2018 00:00 Written by

Por: Juan David Escobar Cubides, columnista invitado

Los presidentes de turno inician su gobierno regularmente con un alto índice de favorabilidad dentro del conglomerado, puesto que sus electores gozan de las mejores expectativas según el plan de desarrollo planteado. Posteriormente, esto se desvanece por consecuencia de algunas medidas que, de lejos, contravienen el anhelado beneplácito de los ciudadanos. Y es acá donde decae en dimensiones proverbiales la privilegiada favorabilidad para cualquier mandatario, pues no es fácil dar apertura a un nuevo gobierno, mucho menos cuando se soporta un excesivo compromiso en la agenda nacional.  

Pero, a decir verdad, no sabemos con certeza si esta sea la realidad actual que padezca el presidente Duque, quien, en escasos 100 días sobrelleva supuestamente sobre su espalda el lastre de un nivel de desaprobación mayúsculo, según los sondeos de Invamer y Polimétrica de 27,2% y 33% respectivamente. Empero, ahora observamos como aquella imagen de manera repentina ascendió de 27.2% y 33% (desfavorable) a 48,5 % (casi que favorable) en sólo cinco días, según el sondeo actual de Guarumo, connotando allí una nefanda contradicción entre las encuestadoras.

Sin lugar a duda, encontramos una antinomia entre las firmas que, flaco favor le hace a la democracia, dado que debieran mantener coherencia con análisis serios y estructurados. Además, no solo resulta irresponsable sino también desequilibrado considerar que la semana pasada el presidente de los colombianos padeciera tan abrupto rechazo y en apenas unos días sea dizque aprobado por una mayoría. ¿Cómo se efectúo dicha medición? ¿A quién le creemos? ¿Se tratará de un pronóstico hechicero?

Ahora bien, en nuestra opinión, consideramos que independiente de los sondeos es factible deducir que sí existe un gran nivel de desaprobación sobre el presidente Duque y aquel surge como reacción a la denominada ‘ley de financiamiento’, el paro estudiantil, la imposibilidad de reformar los acuerdos de paz, la pasividad frente a temas estructurales de la agenda nacional, y, como si fuera poco, el escueto apoyo por parte de miembros de su propio partido, pues algunas veces los congresistas del Centro Democrático parecen más opositores que partidarios.

Y es esto lo que la opinión pública no ha logrado digerir porque, no encuentran razonamiento lógico en el hecho de que el partido de Gobierno difiera sustancialmente en aspectos trascendentales con el mandatario que ellos mismos ayudaron a elegir. El conducto regular es encontrar apoyo y camaradería, no animadversión desmesurada.  

¡He ahí motivos de sobra para pavimentar una  maciza impopularidad! 

@JuanDaEscobarC

La democratización de los medios

Friday, 16 November 2018 00:00 Written by

Por: Juan David Escobar Cubides, columnista invitado

Los medios de comunicación están llamados a democratizarse en la conquista del público internauta, dado que la nueva era digital le permite a la sociedad acceder a portales noticiosos, informativos, analíticos y de opinión. Pero, con un sello alternativo, rotatorio y cíclico propio de la autonomía personal.

Esto se traduce en que, a través de la web, podemos encontrar la digitalización de infinidad de medios autónomos que surgen por consecuencia del emprendimiento, la vocación o, algunas veces, la censura impuesta en algunos medios tradicionales, pues hemos observado constantemente a diversos periodistas- columnistas que por animadversión con algunas líneas editoriales deciden renunciar a sus columnas de opinión en los medios de gran trayectoria, para darle apertura a portales web que ellos mismos han dimensionado.  

La idea de estos periodistas generalmente radica en impulsar nuevas formas de hacer periodismo, en la que puedan ejercer su labor sin temor a ser vetados por desgracia de sus posturas políticas, sociales o religiosas. Y esto ocurre porque hay quienes no soportan el hecho de someterse a la dictadura informativa y editorial de los medios más poderosos; lo cual resulta apropiado dentro de un Estado social y democrático como el colombiano ya que es, de lejos, importantísimo identificar diversidad en las posturas analíticas y de opinión  puesto que así se contribuye con la formación de un público responsable y crítico a la hora de formar una visión integral y pluralista de los asuntos públicos.

Además, el periodismo puramente alternativo representa una nueva faceta dentro de la democracia dado que allí encontramos a nuevos opinadores e influenciadores que se posicionan dentro del público informativo por sus calidades y cualidades analíticas y escriturales; lo que nos demuestra, directamente, que los grandes analistas no están únicamente en los medios referentes a nivel nacional, ya que también se encuentran en las nuevas plataformas independientes. Y es esto exactamente lo que llamamos: la democratización de los medios. Ahora ya no es el columnista o reportero  X o Y perteneciente a algún medio de circulación nacional el que cautiva a toda la opinión pública, dado que ya están surgiendo nuevos líderes de opinión alternativos que, compiten sana y legítimamente para cautivar de manera positiva a los lectores con contenidos digitales serios, pluralistas y propiamente diferentes.

En términos simples, no es mucho lo que un columnista digital o un disidente del periodismo tradicional, tenga que envidiarle a los opinadores que integran ese ‘selecto’ grupo de referentes nacionales, toda vez que en el marco de las nuevas tecnologías de la información cualquiera puede opinar adquiriendo un blog o un dominio vía web, para darle inicio a una opinión sin censura que no está sometida a criterios editoriales y que puede llegar a ser mucho más atractiva y refrescante para cualquier lector.

De esta manera, comprendemos que ya no es excluyente ejercer el periodismo, porque ahora es democrático y ello se encuentra íntimamente ligado al auge de la tecnología digital y a la masificación de las redes sociales. No obstante, es de suma trascendencia que la labor sea ejercida con seriedad, responsabilidad y profesionalismo puesto que en esta nueva era tecnológica también es muy factible encontrarse con las denominadas ‘fake news’ que únicamente le restan legitimidad a la función.

Es posible hacer un nuevo periodismo, pero apegado 100% a la ética profesional y a la responsabilidad social de informar, no de desinformar. ¡Mientras se haga lo propio, bienvenida la democratización informativa!

@JuanDaEscobarC