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Rafael Humberto Guerrero Jaimes, columnista invitado Rafael Humberto Guerrero Jaimes, columnista invitado Cortesía para www.asiescucuta.com

La Casa de Vidrio

Por: Rafael Humberto Guerrero Jaimes, columnista invitado

“…Quien tenga casa de vidrio, no tire piedra al vecino…”

-Don Grim.

Tanto Venezuela, como Colombia, con sus gobernantes y dirigentes, tienen frágiles casas de vidrio, con una población totalmente polarizada. En Colombia una polarización ideológica de tipo asimétrico y en Venezuela una polarización simétrica y agresiva activa.

Sobre el escenario presente del “Conflicto bélico venezolano”, mi amigo médico nuclear Héctor Hernán Zamora Caicedo me manifestó con gran tino y sabiduría que “En toda guerra, el primer muerto siempre es la verdad”. Me impresionó la certeza y profundidad de la reflexión y consulté antecedentes históricos. Los encontré en relación con la Primera y Segunda Guerra Mundial. En 1917, el senador norteamericano Hiram Johnson expresó: “La primera víctima cuando llega la guerra es la verdad”. Más tarde, durante el segundo conflicto bélico mundial Winston Churchill anotó: “En tiempos de guerra la verdad es tan preciosa que debería ser protegida por guardaespaldas de las mentiras”.

Ahora, ¿Quién es cultor de la verdad? ¿Quién posee la verdad?

La respuesta es demasiado subjetiva y es elemental: Ambas partes tienen su propia verdad; veamos, bajo mi propio criterio:

En Venezuela, con la revolución bolivariana, Hugo Chávez Frías estructuró un gobierno “Socialista del siglo XXI”, que en principio el pueblo venezolano aceptó como “voto castigo” a unos partidos y a una clase política, democrática sí, pero corrupta y excluyente. Más tarde Chávez Frías al morir paso al mito del imaginario popular en un 50 % del pueblo patriota. Su sucesor Nicolás Maduro, sin el talante estadista de Chávez convirtió el citado socialismo, en un desordenado y corrupto populismo, sin ideología clara, permeado por la corrupción y posiblemente por el narcotráfico-no tengo ilustración temática-, y dado el sentido excluyente de gobierno y su carácter represivo, se convirtió el presidente Maduro en un sátrapa, soportado por menos de la mitad de los venezolanos y odiado por la inmensa mayoría de ellos. El escenario presente es una simple antesala a por lo menos una guerra civil entre los venezolanos polarizados o más grave un forcejeo entre potencias militares y dominantes de la aldea global…Sin embargo

…Sin embargo Maduro tiene su verdad: Una elección presidencial, con un manto de duda sobre fraude, que pone en tela de juicio su legitimidad y posee el régimen venezolano una constitución política como guía. Sobre el tema las naciones del mundo han tomado partido a favor, a contra, o se han declarado neutrales. En Colombia y en la mayoría de la aldea global vemos con temor las actuaciones excluyentes y represivas de Maduro contra su pueblo y lo consideramos perverso. Aquí recuerdo lo que siempre ha señalado la historia de manera juiciosa: “Las revoluciones terminan por devorar a sus propias criaturas”.

En cuando a un conflicto mundial por intervención de EE.UU y Rusia en el conflicto bélico Venezolano, es una “Espada de Damocles” presente sobre la región, que debe tomarse muy en serio, con algunas consideraciones: Rusia con Putín, defensores de Maduro, de manera subrepticia al principio y de frente después, establecieron sus bases militares en Venezuela, ante la hasta ahora estaticidad de los EE.UU. Es decir, Rusia ganó la primera partida del ajedrez mundial al correr la línea geopolítica de influencia militarista del Asia a America del Sur. Donald Trump, en plena campaña electoral contra los fuertes candidatos demócratas a la presidencia, tiene un complejo reto de intervención o no en el escenario venezolano. Putin seguramente espera, dado que el balón por ahora está en campo norteamericano.

La intervención de Colombia, como plataforma norteamericana de guerra, ahora con las ayudas humanitarias, no resiste mayor análisis. El gobierno Duque ganó su elección con el mensaje: “Si no votan por nosotros el comunismo se apoderará de Colombia y nos volveremos como Venezuela”. Y sigue en campaña la yunta Uribe-Duque, con la ventaja, que todo éste escenario presente de la frontera colombo-venezolana servirá como cortina de humo para amortiguar la “carga del ventilador” de la corrupción Odebrecht-Aval, en la que están involucrados buena parte de la dirigencia política y empresarial de Colombia.

Reitero: ¿Quién tiene la verdad? Es evidente la corrupción y represión del gobierno Maduro, que no cuenta con un respaldo manifiesto popular y también es claro el sufrimiento del “Bravo Pueblo”. Además están presentes elementos y variables globales, que pueden, Dios no quiera, desencadenar en un gran conflicto global. Esperemos que la verdad favorezca por vía pacífica al hoy sufrido y vulnerable pueblo venezolano. Por ahora solidaridad y más solidaridad con los “Hermanos Patriotas”.

 

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Acerca del Autor

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