Tuesday, 18 June 2019 | Login

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El Catatumbo si puede avanzar

Saturday, 25 May 2019 00:00 Written by

Por Rubén Zamora, columnista invitado.


No soy indiferente porque más me preocupa la necesidad colectiva que la posibilidad de crecer individualmente.

Este territorio se le conoce más por la guerra y la expansión cocalera que por las posibilidades de convertirlo en una oportunidad para el desarrollo regional. Que se haya incrementado la guerra y los cultivos de uso ilícito es precisamente por la falta de políticas públicas encaminadas al desarrollo social, al crecimiento económico, al fortalecimiento de los ecosistemas y a la conservación de la rica biodiversidad del territorio.
Ha faltado visión, dirigencia y responsabilidad. Y como se trata es de superar, la descripción del fenómeno no basta; hay que formular alternativas de modo que gradualmente vayamos avanzando hacia el desarrollo del territorio. Para despegar el esfuerzo, es necesaria la convergencia continuada de las expresiones sociales, gremiales y políticas dispuestas a ayudar a promover alternativas viables, sostenibles y sustentables.
Que esa convergencia se materialice también a nivel de los nuevos alcaldes y concejales para que, en sintonía con el gobierno regional, se trabaje con base a un plan estratégico para el desarrollo del territorio. No vamos a partir de cero, ya existen diagnósticos y propuestas bien fundamentadas y realistas de las organizaciones sociales, de modo que sí podemos dar pasos importantes.
El territorio necesita con urgencia la conectividad con los centros de mercado nacional e internacional. La infraestructura vial existente bloquea las posibilidades de crecimiento económico y para superar este fenómeno debemos abordar la gestión con toda la fuerza del territorio.
Es necesario explorar qué tenemos de producción campesina en el departamento y apostarle a proyectos de industria comunitaria o de asociatividad solidaria, cosa que vendamos la producción ya transformada y el valor agregado que actualmente lo capitaliza la especulación quede en el territorio como fuente de desarrollo.
Voy a citar un ejemplo ilustrativo, en 2018 este territorio contaba con 11 mil hectáreas cultivadas en cacao, con una producción de 1.750 toneladas por año. Y pese a que la tendencia del precio del cacao en el mercado internacional es a crecer, los productores están sujetos a las reglas especulativas de los monopolios comercializadores. Y veamos la tendencia del precio internacional, el 18 de febrero de este año estaba a 6.081 pesos kilo, y ya el 6 de mayo de este mismo año, el precio llegó a 6.453,50 pesos.
Si en esta región nos proponemos transformar la producción cacaotera para, al menos exportar el licor de cacao como lo hacen los cultivadores de Arauquita, que tienen el mercado asegurado en Italia, podríamos dar un salto de cantidad a calidad. Añádale que Norte de Santander tiene el privilegio de tener la mejor aroma de cacao en el mundo.
¿Qué costo podría tener la planta de transformación? Entre 700 y 900 millones de pesos. Esa inversión fácilmente la podrían asumir los municipios cacaoteros, la gobernación del departamento y la cooperación internacional. Igual experiencia es válida para el café, las frutas, cárnicos y otros productos de la economía campesina. No es la revolución agraria, pero podríamos superar taras que actualmente tiene el campo que impiden su desarrollo.
Es cuestión de construir, salir de la politiquería y pensar y planear con sentido de territorio, es tener visión y descubrir las potencialidades y aplicarlas para hacer crecer las fuerzas productivas y el desarrollo social.

La zorra y las uvas: El daltonismo

Monday, 20 May 2019 00:00 Written by

Por: Rafael Humberto Guerrero Jaimes, columnista invitado

Fedro poeta y fabulista latino, escribió una maravillosa fábula: La Zorra y Las Uvas. Una raposa ante la imposibilidad de alcanzar un racimo de uvas maduras, renunció al intento con el falso argumento de las uvas verdes. “…probarlas me desdeño, pues voy viendo que están verdes y agrás no es mi comida”.

Don Grim, poeta y fabulista cucuteño, ahora en el Oriente Eterno, tocó en su momento el tema bajo un prisma diferente: “…No puedo en condición de fabulista pintarla en éste siglo conformista aceptando que es verde lo morado”. Y remata con su moraleja: “¿Por qué aceptar con cinismo que las uvas están verdes? Estás que las chupas y muerdes, pero te dio daltonismo el maldito conformismo”.

Maravilloso ejemplo ilustrativo, como pie de apoyo, para referirme al proceso de paz colombiano.

Es evidente que el país está polarizado, y de qué manera, en torno al camino para transitar hacia una paz sustentable. Unos, quienes siguen incondicionalmente al senador Uribe Vélez, simplemente ven “verde” el proceso de paz o lo rechazan sistemáticamente, en cualquiera de sus formas de aproximación al mismo, y desde luego se oponen radicalmente a la estructuración de una paz sostenible con un marco jurídico de una justicia especial para la paz (JEP). Grave asunto.

Un segundo sector del país, tal vez ...dos terceras partes del país continúan con el apoyo a los acuerdos de paz Santos-La Habana con todos los acuerdos programáticos de paz con la insurgencia.... colombiana para transitar un sedero de no retorno al anacrónico conflicto armado, que solo muerte, sangre y dolor ha generado a todos, sin distinción de raza, credo o nivel social.

Para “Los amigos de la paz” por la vía pacífica del dialogo, la paz está como la zorra de Don Grim: en pleno proceso de maduración y con algunos esfuerzos a pleno alcance. Ellos conservan la utopía de encontrar una Colombia grata y en paz y retroalimentan a diario su esperanza, en un mañana mejor, con algunos destellos de ilusión y de bienestar para las próximas generaciones.

Y eso es precisamente una paz sustentable: con armonía y equidad entre todas las variables del medio, con perdón y quiera Dios con olvido, aunque Kennedy manifestaba: “perdona a tus enemigos, pero no olvides sus nombres”. También una paz sostenible, contempla necesariamente el mejoramiento integral de calidad de vida, ahora y mañana, de la población más vulnerable del país, incluida claro está la reparación integral de todas las víctimas del conflicto armado. Y sin embargo…La paz está madura y no verde, ó ¿Será que nos dio daltonismo el maldito conformismo?.

Kuku-ta, la casa del duende

Saturday, 18 May 2019 00:00 Written by

Por Rafael Humberto Guerrero, columnista invitado

El primer nombre de San José de Cúcuta fue Kuku-ta, en honor a los indios que en la región residían, y significaba La Casa del Duende. La ciudad encerraba un toque mágico. Progresó muy rápido y ya en 1875 era una prospera urbe, con marcada influencia alemana e italiana, además de la propia raza mestiza de sus pobladores. Tenía bancos, su orquesta filarmónica, florecientes tiendas multitemáticas y un marcado comercio con Europa a través de la vía rio Zulia-rio Catatumbo-lago de Maracaibo y océano Atlántico. Es así como en el palacio de Buckingham se tomaba chocolate cucuteño. Años más tarde la propia reina de Victoria sería benefactora en la nueva Cúcuta. Pero algo salió mal. Muy mal. El 18 de mayo de 1875, la ciudad fue destruida por un pavoroso terremoto. Murieron la mitad de sus pobladores, seis mil habitantes. Sin embargo la ciudad fue reconstruida tres años más tarde.

Los bardos venezolanos con maravillosos cantos y poemas rindieron su tributo a la ciudad destruida. Uno de ellos Arístides Garbiras, expresó sus sentimientos en una maravillosa prosa “La Colombiana Encantada”. Y así cita:
“Pocas millas más allá de nuestra frontera occidental, Colombia la ilustrada, la prudente Colombia, nuestra hermana en las glorias y en el infortunio, contaba entre todas sus maravillas un alcázar de esmeraldas.
Dentro de aquel recinto moraba como nuncio de pasional esplendor una hermosa matrona de arrobador talante, de hechicero y dulcísimo rostro, de seductores modales, de nobles y benéficas aspiraciones.
Su frente límpida y serena, como el sueño de las vírgenes y su mirada llena de sonrisas y de halagos, encantaba a quienes la veían, y aprisionaba todas las voluntades, todas las afecciones. Su flotante y rizada cabellera estaba constantemente acariciada por las brisas del Pamplonita y del Táchira y sobre las espirales de aquellos rizos caían a millares los diamantes de las cordilleras….
… Corría el tiempo lleno de ilusiones para los moradores, que formaban la custodia de aquel placentero recinto, y cuentan que un día lleno de luz vivificadora apareció sobre una de las eminencias más cercanas un anciano de torvo aspecto, de gigantescas formas, encanecida barba y nevada cabellera. Vestía un negro ropaje y llevaba en su derecha una vara en forma de tridente. Miró con severidad todos aquellos valles, movió la vara con señal cabalística y al punto se estremeció la tierra con violencia. Un ruido aterrador y siniestro dejose oír repercutido en varias direcciones, y en medio de una nube de polvos y vapores, desapareció por completo aquel alcázar y en sus ruinas se hundió la colombiana.
Aquel anciano fue el destino.
Aquella colombiana fue Cúcuta.

Empero los espíritus aficionados a creer en lo maravilloso y en las narraciones cabalísticas, dicen que la colombiana Cúcuta está solo encantada; que a través de los cristales del Pamplonita, en las noches en que la luna los ilumina con luz de perla, se la descubre enterrada a poca distancia, bella, alegre y adorable, como en sus mejores días ; dicen que aquel anciano que apareció en sus cercanías y a cuyas señas surgió la fatalidad, fue un mágico resentido que volverá no tarde, y que al tocar el suelo con la punta de su tridente aparecerá de nuevo y llena de vida y de porvenir la colombiana encantada.
Las flores que en ella perecieron, embellecen hoy los jardines del cielo”. -Arístides Garbiras. San Cristóbal 1876.
Y el mágico resentido de torvo aspecto no regreso, pero más tarde se escuchó el eco de una formidable voz y se rompió el hechizo: “Surge et ambula”, y San José de Cúcuta logró aquello que parecía imposible: su reconstrucción. Se levantó como el ave fénix de sus cenizas (ruinas), alzó el vuelo hacia mejores horizontes, plena de ilusión, de nuevos sueños, también de esperanzas, para encontrar caminos de progreso para sus nuevas generaciones. Esos cucuteños de entonces, no eran extraterrestres, simplemente era una generación, que conoció el dolor, en medio de la felicidad. Sin esperar un solo instante se lanzaron a enfrentar su reto contemporáneo. Y lo lograron.

Cómo nos hace falta a los cucuteños de este nuevo milenio, la fuerza interior de esos emprendedores y ejecutivos antepasados. Vale la pena, colocar a veces el espejo retrovisor, para reconocer nuestra propia fuerza. El ADN colectivo no se pierde.

Improvisación ministerial

Friday, 10 May 2019 00:00 Written by

Por: Juan David Escobar Cubides, columnista invitado

No obstante, el ineficiente trabajo de algunos ministros, ha sido pertinente el esfuerzo del presidente Duque para impulsar su agenda nacional sin repartir mermelada legislativa. Y es que, por excelencia, la función del Congreso de la República radica en ejercer la labor de control al ejecutivo, sin exigir dádivas, prebendas, contratos, coimas, y, canonjías para aprobar los proyectos. Pero, infortunadamente, un sector relevante de nuestros “Padres de la Patria” pareciera desconocer, o peor aún, aborrecer su función natural. ¡Están sedientos de dinero y poder!

Aunque más allá de lo antecedente, lo grave del asunto es que, queramos o no, es un hecho objetivo que varios ministros se están rajando en su labor: la inexperiencia política, el desconocimiento, la inseguridad y, la ineficacia han permeado sus medianas gestiones. Entretanto, no se han adelantado los ajustes necesarios. Los ministros de las carteras más relevantes pecan por inocentes, otros por confiados: pareciere que algunos creyeran que servirle al país, es semejante a dictar cátedra en una universidad, donde los involucrados son alumnos primíparos que desconocen la disciplina que están estudiando. ¡Vaya error!

Acá la situación es diferente porque en vez de alumnos novatos, a quienes toca capotear, es a un cardumen de congresistas feroces, altamente entrenados en el juego político. Además de estar ávidos de poder. Lo que les exige a los ministros contar con un nivel de probidad y eficiencia mayúscula para sacar avante la ambiciosa agenda nacional. Para la muestra un botón: se han hundido proyectos como la anhelada reforma a la justicia, las objeciones a la JEP, la conexidad de delitos sexuales con delitos políticos, la importantísima reforma política, y las leyes anticorrupción. La mayoría por errores de comunicación política y por imperdonables salidas en falso.

Ahora bien, creemos que parte importante de los proyectos anteriormente mencionados, eran menesteres fundamentales para retomar el rumbo del país. Sin embargo, muchos de ellos se hundieron por pura carencia de liderazgo. A la ministra Gloria Borrero le quedó grande elaborar una exposición seria sobre la necesidad urgente de adelantar una reforma al aparato judicial; y a la ministra Nancy Patricia Gutiérrez, la arrastraron hasta el abismo, los líderes de la oposición ungidos en diversas colectividades. Todo se lo han hundido: ¡Hasta la conciencia!

El efecto es nocivo porque, la crisis de gobernabilidad crece como una bola de nieve, en tanto algunos congresistas incendiarios planean, cada vez más, varios golpes contundentes para desestabilizar la gestión del Gobierno Nacional. Lo que nos obliga a preguntarnos: ¿Hasta donde vamos a llegar? ¿Qué ocurre que no se efectúan las modificaciones requeridas en los ministerios? ¿Por qué no darle la oportunidad a otros servidores probos que pueden hacerlo mejor?  

Presidente Duque: La situación es precaria, continúe firme ante la negación de mermelada, pero realice los ajustes en su gabinete. ¡A estas alturas no estamos para pañitos de agua tibia!

@JuanDaEscobarC

 

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Todos contra Duque

Friday, 12 April 2019 00:00 Written by

Por: Juan David Escobar Cubides, columnista invitado

Desestabilizar la gestión del presidente Duque ha sido la tarea de algunos políticos incendiarios que, pretenden pavimentar sobre sus cenizas la anhelada toma del poder (2022). Sumado a ello, la negación de mermelada es, actualmente, la causa de algunos congresistas para convertirse en un palo en la rueda. La idea de dichos sujetos- en su gran mayoría de ingrata procedencia- no es elaborar una oposición propositiva y constructiva, sino despedazar cualquier iniciativa presentada por el Gobierno Nacional. Y así asumen la cuestión: sesgados por el odio y el rencor. ¡No le busquen más!

Acá el asunto es meramente ideológico, dado que, el debate no puede elaborarse desde lo inferior, verbigracia, insultos, virulencias y difamaciones, sino, resaltando la importancia de lo superior: las ideas, los proyectos y las propuestas, porque, elaborar control político es la función inherente de todo Congreso, siempre y cuando se haga con seriedad y responsabilidad, ignorando cualquier apasionamiento irracional, que, ponga en riesgo efectivo los intereses superiores de la patria.   

Infortunadamente, algunos “dirigentes” confunden el ejercicio de una labor idónea de control, para arremeter contra aquel que consideran su verdugo. Y es acá donde se presenta el problema: deplorable rezago observar al presidente de la república como un bribón, únicamente por oponerse a la repartija de puestos, prebendas y contratos. Lo antecedente nos demuestra que nuestra clase política, mayoritariamente, está más que podrida. ¡Qué dolor!  

Como si fuera poco, hay quienes sostienen en los mentideros políticos que, bajo la mesa se ha pactado un despreciable acuerdo en el Congreso, consistente en entorpecer la labor del Gobierno Nacional, con el fin de debilitarlo sustancialmente, pues el legislativo fungiendo como junta directiva del ejecutivo central, cuenta con las facultades necesarias para devastar a la gobernabilidad. Tal cual, ello es lo que estamos presenciando. Para la muestra un botón, vale la pena mencionar a Vargas Lleras, aquel ex- vicepresidente de ingrata recordación, que agarraba a madrazos a sus subalternos y, que, además de ello hacía campaña con las obras de infraestructura, ejecutadas con el dinero del erario. Para nuestro fortunio, aquel hombre déspota, pendenciero y autoritario se quemó.

¡Un sujeto así no podía llegar al poder!

Ahora, el tristemente célebre Vargas Lleras, ha emprendido la tarea de rebuscarse proyectos inviables para hacerle contraposición al presidente que, electoralmente lo derrotó. Y para ello ha utilizado a la colectividad con más cuestionamientos por corrupción en Colombia- Cambio Radical- con miras a lograr su propósito. Pero, con tan mala suerte que algunos de sus discípulos se le han salido de las manos. Adicionalmente, para agravar la crisis, ciertas encuestas de favorabilidad no le han ayudado al presidente Duque. Y, hasta ahora, no se han elaborado los ajustes ministeriales necesarios para enfrentar el riesgo de gobernabilidad que se presenta.

Creemos que el Gobierno actual requiere de ministros probos y experimentados que sepan sortear las adversidades provenientes de un Congreso enfurecido y ávido de mermelada. Es así como urge realizar las respectivas modificaciones en algunos despachos del gabinete, dado que, en tanto no se haga lo propio, incrementará el caos para el Gobierno Nacional.

Valoramos el talante del presidente Duque para acabar con la nefanda mermelada, pero para ello hay que reunir un vigoroso grupo de ministros que tengan conocimiento de la causa. Por ello, consideramos que los ministros no pueden ser únicamente académicos, pues también es fundamental que sean políticos entrenados para contrarrestar el malsano ejercicio de lo público. Principalmente, cuando sabemos que Colombia es un país difícil de gobernar, por consecuencia del Congreso Nacional, espurio y desprestigiado como el que más.

@JuanDaEscobarC

 

 

 

"El pueblo superior a su dirigencia" El caudillo Jorge Eliécer Gaitán

Monday, 08 April 2019 00:00 Written by

Por: Rafael Humberto Guerrero, columnista invitado

Jorge Eliécer Gaitán, fue sin duda para Colombia el “Caudillo del Pueblo” por antonomasia. Tenía el gran dirigente liberal, las características positivas de los caudillos: liderazgo manifiesto; poder de convocatoria; el don de la palabra; magnetismo en su presencia; contacto directo con las masas populares; voluntad de servicio y clara tendencia hacia la promoción de todo tipo de reivindicación social. Recordemos también, que los caudillos, tienen casi siempre una inclinación mesiánica y tienden con frecuencia hacia el populismo. Pero Gaitán era un caso “sui generis”, aglutinó en torno suyo a las clases populares, sin distingo de etnia, credo o partido político. Ahora al cumplirse 71 años de su magnicidio por Roa Sierra, recordemos retazos de su gesta.

Decía Gaitán: “No soy un hombre, soy un pueblo”. Sus consignas, despertaban la pasión y el fervor popular; así: “Más vale una bandera solitaria clavada en una cumbre, que cien banderas extendidas sobre el oro”: Y esa inmortal frase, en su oración al pueblo venezolano: “Pueblo del caribe, yo vengo de un gran país, donde el pueblo es superior a su dirigencia”.

Gaitán organizó su movimiento político el UNIR, con “los marginados de todos los tiempos”, pienso que con la clase media también, para emprender, según su lema la “Restauración Moral” del país, su lucha frontal contra las oligarquías liberales y conservadoras: “Nada de violencia, fuerza contra la violencia”.

Era Jorge Eliécer Gaitán un excelente, un maravilloso orador (por su tono y contenido). Fue también un magnifico abogado. Al primero, al orador, lo tenemos vigente por su voz, grabada en las colecciones de “Caudillos y Muchedumbres”. De allí, se escucha el grave eco de sus palabras: “… Y nos sentimos muy orgullosos de ésta vieja raza indígena, y despreciamos a esas oligarquías, que nos ignoran y piensan que pueden seguir jugando con los dados de su actividad, sobre las túnicas de nuestro patriotismo”.

Particularmente, nunca me ha gustado las palabras: moral, patriotismo. Prefiero los conceptos de ley, estado social de derecho, nación, familia. Quiero la libertad de expresión, por encima del orden institucional, y prefiero el cambio y la flexibilidad, a la ortodoxia y a la normatividad. Pero entonces, eran otros tiempos, otros escenarios políticos; otros líderes y otros teatros de acontecimientos, con otros espectadores, eso sí, con las mismas dolencias: marginalidad, opresión, y exclusión de las oportunidades para los más vulnerables.

Siempre, me he preguntado, si yo hubiese sido gaitanista en su tiempo. Tal vez no. Era demasiado mesiánico y populista el caudillo, para mi querencia. ¿Y qué hubiese pasado con un Gaitán moderno, en nuestro tiempo? Con absoluta certeza, también hubiera muerto sacrificado, como Galán Sarmiento y tantos más.

También recordamos a Gaitán como abogado; por ejemplo por su excelente defensa al teniente Cortes o por su debate sobre la masacre de las bananeras. También lo recordamos, como político por sus “Ideas – Fuerza”, dado que en ellas radicaba su razón, su pasión, su verdad y su poder. Ya lo expreso Alfonso López Michelsen: “Las revoluciones acaban por devorarse a sus criaturas”.

La lectura como política pública cultural

Friday, 05 April 2019 00:00 Written by

Por: Juan David Escobar Cubides, columnista invitado

“Seamos razonables y añadamos un octavo día a la semana dedicado exclusivamente a leer”. Lena Dunham. Sabia y razonable frase de la guionista, directora y actriz estadounidense.

La lectura es el espacio sagrado dentro del universo para aprender a pensar, para formar a mejores personas, pero, principalmente, para desarrollar una sociedad culta. Entonces: ¿Cómo no incentivar el amor por la lectura? Si aquella es la que nos garantiza bienestar, formación, conocimiento, armonía, convivencia pacífica e inclusión social dentro del planeta. Y así lo consideramos porque, generalmente, quienes leen constantemente se caracterizan por ser buenas personas, dado que,  siempre gozan de una cosmovisión diferente sobre las cosas, la cual puede aportar significativamente para el aprendizaje de los demás.

Un lector asiduo siempre está llamado a interpretar los fenómenos de la realidad, porque su ejercicio de lectura, indefectiblemente, lo motiva a cumplir dicha función. Y es acá donde encontramos un aspecto positivo, el cual es, estar determinado a analizar; analizar lo que nos inquieta, lo que nos incomoda, lo que nos atrae, o lo que nos produce estupefacción. Observamos, entonces, que el ejercicio de analizar nos obliga a pensar, y el ejercicio de pensar nos motiva a transformar todo aquello que consideremos inidóneo para nuestra sociedad. De allí comprendemos la función sagrada de la lectura: ¡Nos permite transformar realidades!

Es por lo antecedente que, dentro de los asuntos públicos debiera ser una prioridad incentivar el ejercicio de la lectura, hasta el punto de establecer dicha actividad como una política pública cultural, para el desarrollo humano integral de la sociedad. Lo que hasta ahora no se ha hecho. Más aun cuando en abril del 2018 conocimos, según la encuesta nacional de lectura, que el número de libros leídos al año por los colombianos que sí leían, era de 5.1, mientras que el de la población total era de 2.7 libros al año y el de las cabeceras era de 2.9. Lo cual nos ha arrojado un panorama aparentemente alentador, pero que está llamado a mejorar muchísimo más.

Nuestra propuesta para ello es, establecer la descentralización de las grandes bibliotecas, en la medida en que aquellas no se queden únicamente en las ciudades capitales, sino que, se extiendan también para las zonas rurales que han sido víctimas de la violencia, de la marginalidad y del abandono institucional. Tenemos certeza de que a muchos de nuestros jóvenes campesinos les gusta la lectura, pero no cuentan con el espacio propicio para ello. Es por esta razón, que debemos motivarlos brindando total apertura con escenarios óptimos para el desarrollo cultural. 

¡Que nos falte de todo, menos la comida, un techo y un buen libro para leer!

@JuanDaEscobarC    

 

El Tochecito Valiente (Sentido de pertenencia)

Tuesday, 02 April 2019 00:00 Written by

Por Rafael Humberto Guerrero Jaimes, columnista invitado.

En el Norte de Santander como identidad emblemática con el “doblemente glorioso” Cúcuta Deportivo existen dos especies de pajaritos rojinegros. Uno primero de mediano tamaño, con los colores carmesí y sombra bien vivos y con su pico de plata, y así lo denominan. Su hábitat es el clima medio, en pueblitos próximos a la capital, como Puerto Santander, el antiguo Gramalote y Salazar de las Palmas. El segundo pajarito rojinegro, es bien pequeño, y su hábitat son las riveras del rio Pamplonita urbano. Este segundo pajarito, el “tochecito” es el protagonista de nuestra historia. Antes de relatarla es pertinente anotar, que el ave distintiva de los cucuteños era el toche. Un pájaro de mediano tamaño, come guayabas (“es pelea de toche con guayaba madura”) y de color amarillo y negro, desaparecido hace rato del entorno.
La historia: Un pajarito rojinegro “tochecito”, David Santiago los llama “Edilberto”, vivía en un relicto de bosque tropical localizado en el Malecón, en sector urbano del rio Pamplonita. Aquel rio de la canción “…Ay, ay, ay, si las ondas del rio, supieran de mi pasión, le contaría luz de mi vida, los inmensos pesares del corazón…”.
En San José de Cúcuta el clima es bien, pero bien ardiente, y el brillo solar muy intenso; caldo de cultivo especial para los incendios espontáneos o antrópicos, en épocas de fuertes veranos. Y así paso. Un buen día de agosto se incendió el bosque-hogar del “tochecito”. Y claro toda la fauna del micro ecosistema salió huyendo “a tizón ventiao”. Así partieron despavoridos: ardillas, zorritos y faras; iguanas, camaleones y lobatos; garrapateros, halcones peregrinos, águilas de paso y loritos; azulejos, ciotes y palomas monjitas, también las aves migratorias visitantes del rio, como las garzas blancas, azules y negras. Todos huyeron, menos el “tochecito”.
El pajarito rojinegro se angustió, pero pensó: “este es mi hogar, mi territorio; aquí vive mi familia, aquí haré mis nidos y nacerán mis pajaritos” y con valentía de kamikaze, se sumergió en las aguas del rio, y con sus alitas mojadas sobrevoló la candelada y dejo caer unas cuantas góticas, sobre el fuego para coadyuvar a mitigarlo. Y así una y otras vez, hasta agotar sus energías. Entonces el Señor de los cielos y de la lluvia, se conmovió de su esfuerzo, y dejó caer un fuerte aguacero, que apagó en un dos por tres el incipiente incendio. Todos los animalitos regresaron al bosque, y el “tochecito”, el más feliz, conservó su bajo perfil muy orgulloso de sus colores y de su bosque-hogar.
El “tochecito”, tenía sentido de pertenencia. Esta historia, me recuerda a los cucuteños de la generación de 1875, cuando un gran desastre borró literalmente del mapa la ciudad. Un violento terremoto destruyó el ciento por ciento de las viviendas y mató al cincuenta por ciento de la población. Entonces esos fantásticos sobrevivientes, reconstruyeron una nueva ciudad, como el ave Fénix, sobre sus propias ruinas. También tenían sentido de pertenencia.

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