Friday, 13 December 2019 | Login

Rafael Humberto Guerrero Jaimes, columnista invitado Rafael Humberto Guerrero Jaimes, columnista invitado Foto cortesía para asiescucuta.com

Una marcha pacífica...Violencia Inducida

Rafael Humberto Guerrero Jaimes, columnista invitado

No se puede tapar el sol con las manos”. Menos con unas manos perversas. En Noviembre 21 de 2019, Colombia marchó en paz. Millones y millones de colombianos, con diferencias económicas, sociales, políticas, étnicas, todos marcharon. Todos: personas mayores, jóvenes, estudiantes, madres cabeza de hogar, líderes sociales, campesinos, clase obrera, clase media, población vulnerable, profesionales, trabajadores formales e informales, cultores del arte y deportistas, víctimas y victimarios reinsertados. Todos, se unieron para marchar por todo el país de manera pacífica, contra las afectaciones impulsadas por un gobierno neo-liberal a ultranza, sin clara “Rosa de los Vientos”.

Las causas de la marcha, son elementales y a todas luces manifiestas. La marcha fue para llenar un vacío de respuesta contra nuestras contraculturas: violencia generalizada, sumisión y corrupción, puesto ese vacío hace rato en evidencia por el colectivo social en pleno. Colombia marchó contra: la corrupción de Odebrecht, de Agro Ingreso Seguro, de Dragacol, de Invercolsa, de los carruseles de la contratación, de Interbolsa, de la Dian, de Fedegán, de Caprecom, de Salupcoop, de Corpouraba, de Ecopetrol, de Hidroituango, de la Ruta del sol, del Gavio, de las entidades captadoras de pensiones, del Grupo Aval y de un largo etc., etc., etc…

Colombia marchó contra la gestión y presencia nefasta directa o indirecta en el Gobierno Duque de Sarmiento Angulo y su corte y de personajes perversos, como: Uribe Vélez, Alejandro Ordoñez, el “bachiller” Macías, Néstor Humberto Martínez Neira, Fernando Londoño Hoyos y Lafaurie; la Paloma, la Cabal y la Guerra; Pacho Santos, el exministro Botero, Alberto Carrasquilla y la lista continua amplia y variada.

Colombia marchó por la reivindicación de la clase media, que no aguanta más carga impositiva para favorecer la economía de los grandes empresarios; por la reivindicación de los estudiantes y de las madres cabeza de hogar; por los líderes sociales eliminados sistemáticamente; por la mejor calidad de vida de la población vulnerable y desde luego contra la ampliación una brecha social en detrimento del hombre y de la mujer del común. Colombia marcho por ti, por nosotros, por ellos. Recordemos a John Donne: “Cuando oigas doblar las campanas, no preguntes por quien doblen. Doblan por ti”. Doblan las campanas por Colombia.

También Colombia marchó por un profundo anhelo de una paz sustentable, por un ferviente deseo de igualdad de oportunidades para todos, con libre-pensamiento, tolerancia y justicia social.

Existe una teoría en boga, fácil de aplicar los gobiernos de ultraderecha: “La Teoría del Pánico Inducido”. Se aplica, cuando el estado trata de legitimar acciones y gestiones de gobierno que vulneran los derechos ciudadanos. O cuando trata de desvirtuar marchas pacíficas de respuesta ciudadana. El Estado genera pánico indirecto como inductor o tolerante con acciones violentas de vándalos y saqueadores; el pueblo pide la presencia del Estado con su fuerza institucional para “reestablece el orden”; el Estado aplica su fuerza y se convierte en salvador, aprovechando la contracultura de la sumisión y se desvía la atención ciudadana de la marcha o de las afectaciones por las acciones de Estado hacia la población vulnerable…A escenario presente, triple resultado: se culpa a la izquierda, a los venezolanos, a los farsantos y castrochavistas, al comunismo y terrorismo y afines; se asume el rol de Estado protector y salvador y se trata de borrar el impacto ciudadano de una marcha pacífica.

No se trata de derecha o de izquierda. Se trata del despertar de Colombia por la dignidad y la vida. El presidente Duque tiene tres opciones:

Un primer escenario “La Avestruz esconde su cabeza en el desierto”. Aquí no ha pasado nada, que todo continúe igual. El Gobierno continuará conformado en su mayoría por personas funestas y aplicando acciones de Estado para favorecer al neo-liberalismo a ultranza. Grave asunto, la situación de protesta tomará más fuerza con pronóstico reservado.

Un segundo escenario: “El Jabalí de la Perrilla”. Tomar las de Villa Diego. El presidente Duque renuncia y se va. Grave asunto. El país quedará al garete, con caldo de cultivo para un golpe de Estado.

Un Tercer Escenario: “El Vuelo de los Flamingos”. Vuelan todos al tiempo, con un mismo rumbo. El presidente Duque da un bandazo real y claro hacia el Centro. Con diálogos concertados para aplicar los acuerdos de paz y mejorar la calidad de vida de la población vulnerable, con un marco conceptual de un Desarrollo Humano Sostenible, una Democracia Participativa y una Justicia Social. Así los Flamingos Tricolores volarán lento, pero unidos, hacia un mejor mañana...

…Recuerdo el Salmo 133.

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