Thursday, 21 November 2019 | Login

Antonio Colmenares Martínez, columnista invitado Antonio Colmenares Martínez, columnista invitado Foto cortesía para asiescucuta.com

Nada nuevo

Por: Antonio Colmenares Martínez, columnista invitado

Se fue el tiempo de las campañas. Las regiones colombianas tienen nuevos mandatarios a costos muy altos. Con escasas excepciones los candidatos contaron con recursos para ‘empapelar’ las ciudades y pueblos, saturaron con vallas, pasacalles y afiches. Las emisoras y redes sociales ‘desbordaron’ en creatividad manifiesta en mensajes que prometieron solución a los miles de problemas. Nada nuevo.

Después de la euforia del triunfo, de los besos, de los abrazos, después de los discursos de la victoria y en algunos casos de la esperanza de que en el reconteo de votos no cambien las cosas, comienza, como en los matrimonios, la luna de miel de los nuevos mandatarios con sus electores y el tiempo será el juez.

El reto ahora para los ganadores es pagar los compromisos económicos, políticos y sociales. La pregunta es ¿cómo lo van a hacer? Porque deben cumplir con las promesas hechas a la gente, pero también con quienes les prestaron sus apoyos económicos y en eso ya el país se sabe la ‘cartilla’, hay amplia experiencia, jurisprudencia y exmandatarios y contratistas organizadores de ‘empresas electorales’ en la cárcel.

El diseño, la fórmula, la ecuación se repite y aunque no es la generalidad, si es claro que existe el eminente peligro de la corrupción que empieza en la financiación de las campañas y que obliga a los electos a ‘devolver los favores’ a sus ‘benefactores’.

De manera que todos sabemos la respuesta cuando se pregunta por la génesis de la corrupción. Los ejemplos son muchos. Pero como ocurre con las parejas de enamorados, siempre se cree en los cambios, pero no siempre ocurre. El coro de ‘Si se pudo, si se pudo’ solo es posible en escasas ocasiones.

Por ahora se acabó la etapa de ‘la conquista’. Como en las relaciones sentimentales, los electores se ilusionaron, creyeron por fe, es decir sin ver, ‘sin pruebas de laboratorio’, solo dieron el ‘si’ a elaborados discursos, sonrisas, abrazos, que como ocurre en algunos matrimonios, después de la ‘luna de miel’, se vuelven escasos y en muchas ocasiones, no siempre, la realidad estrella las ilusiones contra el piso.

Porque en la política colombiana los métodos, los diseños, no cambian, - dos más dos son cuatro -, es el juego democrático que se reedita cada cuatro años con las ilusiones de cambio frente a discursos de honradez, de unión, de obras, de mejoras en salud, educación, vivienda.

Empezamos de nuevo el proceso de esperar hasta qué punto se cumplirá con las promesas porque hay regiones en donde hay mucho lastre que no deja avanzar y ancla el desarrollo de la región con beneficio solo para unos pocos. Nada nuevo.

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