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La vida continúa

La vida continúa

Por: Rafael Humberto Guerrero Jaimes, columnista invitado

El 18 de marzo de 2018, una intensa tormenta electromagnética solar azotó a la Tierra, por fortuna solo con algunas alteraciones de estrés y jaqueca en las personas sensibles a la descarga solar. El 21 de diciembre de 2012, coincidente con el cambio de calendario Maya y con el fin de un periodo del universo con frecuencia mayor a 5000 años, se había pronosticado “El fin del mundo”, nada paso por elemental hipótesis antrópica: aquí estamos, hoy marzo 30 de 2018…La vida continua. Así, me da pie, para reproducir un artículo mío publicado por el diario La Opinión, el primer día del tercer milenio, y cita así:

   “Vi salir el sol el primer día del tercer milenio. Di gracias a Dios. Era el mismo sol que irradia luz y vida a todos los seres del planeta azul.

   El mismo sol que emite radiaciones ultravioletas, visibles e infrarrojas a la atmosfera terrestre: La misma energía solar que seguirá fijada como energía química por la fotosíntesis de las plantas, para luego ser utilizada como nutriente por absolutamente todos los organismos vivos en sus procesos vitales.

   Así la vida continua. La biósfera como un gran sistema vital abierto continuará una y otra vez transformando esa energía solar, mediante sus mecanismos cibernéticos de retroalimentación negativa. También los ciclos hídricos y bioquímicos seguirán como agentes transformadores de los procesos bióticos. Así también, nuestro sistema síntesis continuará su proceso de asimilación energético, al ritmo del cambio inducido por el equilibrio dinámico de todos los ecosistemas. Entonces la vida continúa…

   El hombre, el “bípedo implume”, como epicentro de la creación, hasta que no se demuestre lo contrario, y como protagonista principal de nuestra propia historia, despertó ésta mañana de enero primero, para dar sus primeros pasos bajo el sol, en éste tercer milenio después de Cristo. Seis mil millones, y algo mas, de personas de cinco continentes: negros, blancos, amarillos, cobrizos, indios y amerindios; cristianos, taoístas, animistas o islámicos; ricos y pobres; todos, sin distinción de raza, credo, cultura, o nivel social, todos, recibimos de nuevo esas radiaciones solares milenarias.

   El mismo sol, la misma vida, el mismo hombre con sus propias dudas y temores. Sin embargo “Nada permanece, todo cambia. No nos bañamos dos veces en el mismo rio”. La dinámica y la estática, el bien y el mal, enlazados en las raíces de la tierra, enlazados de nuevo en una nueva esperanza, como “rosa de los vientos” en el presente cambio milenario.

   Ahora, un alto en el camino, una reflexión con los primeros pasos en ese difícil y grato camino vital que aun espera a toda la raza humana.

   Una reflexión a nuestro propio interior, con un doble compromiso: tomar del pasado solo la energía positiva, no repetir los errores, tratar de afrontar con optimismo el reto del mañana próximo y al tiempo encontrar a diario esa fuerza interior, impulsada y orientada por el Gran Arquitecto del Universo, a través de esa gran aventura denominada Tercer Milenio.

   Solamente recordemos: “Todos los días en el África sale el sol, y se levantan las gacelas; ellas saben que tendrán que correr más rápido que el más veloz de los leones o sino morirán…También se levantan los leones; ellos saben que correr más rápido que la más lenta de las gacelas o sino morirán”. No se trata de ser león o gacela. Todos los días, cuando te levantes, tendrás que correr mejor y más rápido que los demás. La vida continua

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Read 1654 times Last modified on Tuesday, 03 April 2018 12:36
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Acerca del Autor

Melómano, cinéfilo, hacedor de letras, emprendedor y viajero de este mundo!