Sunday, 20 October 2019 | Login

Antonio Colmenares Martínez, columnista invitado Antonio Colmenares Martínez, columnista invitado Cortesía para www.asiescucuta.com

Al sol que más caliente

Antonio Colmenares Martínez, columnista invitado

Se vive otra temporada de campañas políticas en las que el sentido común, la intuición y las vivencias de fenómenos que se repiten, ponen al dinero como la variante que, al final se impone. La verdad es que el tan cacareado control a los dineros declarados y los que realmente se invierten, es un asunto abstracto, gaseoso, sin fuerza, ni respuestas.
Esta es la hora en que se ponen de manifiesto, con importantes excepciones, claro está, las argucias, las mañas, ‘las jugaditas’, de los alquimistas de la politiquería, ‘lagartos’ que se arriman al sol que más caliente y se hacen avalar para proteger los intereses de sus jefes que son también una raza de mercaderes de votos, con poco estudio y, eso sí, maestros en las artes de la corrupción que cuentan con una pléyade de corruptos patrocinadores de campañas. Con importantes excepciones, claro está.
Se acabaron las generaciones que honraban las verdaderas ideologías partidistas que movieron en el pasado a las colectividades con políticos, estudiosos, comprometidos con la filosofía del arte de la política. 
Se hacía la ‘fila’. Se respetaban las directrices del partido. En la medida que por méritos le llegaba el turno, los apoyaban para que obtuvieran el favor de los electores. De manera que la competencia entre los más destacados por estudio y preparación para que tuvieran el país, el departamento o el municipio en la cabeza, era lo que definía al candidato. Tampoco eran tan ‘santos’, pero al menos tenían mayor credibilidad.
Desde hace un tiempo para acá se perdió el respeto y el orden y entonces, si el político no recibe el aval del partido del que dice ‘lleva grabada la bandera en el corazón’, hace la más fácil: Se va a buscar ‘el sol que más caliente’. Hay quienes han cambiado tantas veces de partido, colectividad o movimiento que ya tienen colección de banderas, camisetas, gorras y en aras de ‘trepar’ han caminado al borde del abismo de la doble militancia. 
Las modernas estrategias de campaña de estos personajes paracaidistas y sin principios, son determinantes en la medida en que están fuertemente relacionadas con los costos, que es lo que realmente se debe controlar. 
Porque como son personas sin escrúpulos, reciben dineros para financiar las campañas sin desconocer que esos ‘colaboradores’ son los mismos que cuando el político llega al poder, mediante su patrocinio, les pasan las facturas mediante proyectos sobre medidas que ganan todas las licitaciones, es decir que el dinero público pasa al bolsillo de los ‘mecenas’ de las campañas. 
Fácil, es una ecuación fácil porque la ética política y la honradez de los ‘políticos trepadores’ tiene la dureza de un ‘flan de leche’. Solo quieren probar las mieles del poder, valga lo que valga, ambición irrefrenable que también puede llevarlos a la cárcel. Casos se han visto. Está claro que los candidatos que más capital invierten, se comprometen más con el juego corrupto. La comunidad debe estar atenta de las propuestas y promesas que por estos días están de moda y estudiar inteligentemente antes de ejercer su derecho a votar.

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